jueves, 3 de noviembre de 2016

Esperanza

Pareciera ser que aún tengo miedo. Siento que van las cosas más rápido, después de tantos años, intentándolo terminas cansado y agobiado, es cierto decidí rendirme, no volver a intentarlo más, pero, tampoco se en qué, la vida sigue, soy demasiado cobarde para cometer suicidio o demasiado fuerte, sigo sonriendo. Seguiré en pie mientras pueda estar de pie, esperando que un día todo se calme, porque vendrán siempre cosas peores, pero, quisiera tener la esperanza de que un día al menos podre tener ese amor constante e incondicional que solo ganamos a veces.

Dios, si lees blogs, cuando leas esta entrada apiádate de mí, solo dame la oportunidad de encontrarle sentido a la vida, de dedicar mi timenpo a ayudar a la gente y así yo poder ser ayudado. Quiero ir a la calle y cambiar el mundo, con una compañera de vida que me dé su mano en todo momento sin dejarme renunciar a mis sueños, ni obligar a nadie a renunciar a los de ellos. 

lunes, 13 de junio de 2016

Navidad entre cristales rotos.

Por un segundo la vida parecía hermosa, por un momento el ruido de la ciudad calmaba mi angustia, sabía que volvería a pasar, mis padres desaparecidos y mi  hermano un borracho, que  todas las navidades terminaba rompiendo algo en mi cabeza. Sentía  más odio que por nada, odiaba la navidad, y para hacerlo más hermoso trabajaba los días festivos navideños.
Si se supone que celebramos el nacimiento de Jesús, ¿por qué?  La gente se atropella con las compras y se insulta en las calles. Sobre mi piso cada noche buena: Sangre, licor cristales rotos mientras la angustia envenena, odio la navidad.
Todo hasta ahora parecía tormentoso, caminando por una de las desalmadas calles, vi uno de esos vagabundos que apestan a licor barato y basura, metí la mano en mi bolsillo para sacar algunas monedas, sabía que me pediría, cuando me  dirigía a el saco un extraño pañuelo donde me entrego un trozo de madera podrida pero que olía muy bien,  dijo: No necesito las monedas de tu bolsillo, pero, tú necesitas aprender de este trozo  de madera, muy enojado respondí:  No se puede aprender de un trozo de madera asi que  lo tire y seguí caminando, llegue a mi hogar esperando la noche  buena.
Sentir perdición o angustia en navidad es normal, puede ser hasta un fenómeno o una moda, por algún extraño pensamiento se me ocurrió meter la mano a mi bolsillo, no estaban las monedas  ellas estaban en el piso y en mi bolsillo había un trozo de madera, si, el mismo que el viejo vagabundo trato de regalarme, me sentí impresionado y algo extraño, el aroma de ese objeto era inefable.